En que pare los ojos o la frente,
roma mía del soplo temperado,
lejos te encuentro y yendo desolado
me torno placentero de repente.
Hecha de tu materia sol naciente,
la nube de la puericia ha retornado
y embellecido todo: el león, el prado,
eucaliptos que pitan suavemente.
Aparta de mi lado toda maleza
y déjame en tus santos que te protegen
detener otra vez rumbo, mi alteza,
Pues quiero ver cómo retorna y tropieza
hacia el primer asombro, hacia la virgen,
mi sombra por tus senderos de pureza.
JBelú

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