jueves, 23 de agosto de 2007

ROMA DE SIEMPRE


En que pare los ojos o la frente,

roma mía del soplo temperado,

lejos te encuentro y yendo desolado

me torno placentero de repente.


Hecha de tu materia sol naciente,

la nube de la puericia ha retornado

y embellecido todo: el león, el prado,

eucaliptos que pitan suavemente.


Aparta de mi lado toda maleza

y déjame en tus santos que te protegen

detener otra vez rumbo, mi alteza,


Pues quiero ver cómo retorna y tropieza

hacia el primer asombro, hacia la virgen,

mi sombra por tus senderos de pureza.


JBelú

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